19/08/08 Sin prisas pero.... sin pausas...


Anoche recibí una llamada desde el otro lado del charco y mis sentimientos se bloquearon, se subieron a una espiral de la cual no tenían salida. No sabía si reír o llorar.

Que irónica es la vida, esa mañana había escrito el post de que vivíamos tan deprisa que no apreciábamos los pequeños detalles que hacen la vida más agradable.

Mi prima en la flor de la vida con tan sólo 30 años sufrió un accidente y se quedaría en una silla de ruedas. Sentí una impotencia enorme al no poder estar a su lado. Por un tiempo me tendría que quedar entre bastidores como si de una obra de teatro se tratara. El sólo pensamiento de no saber que decirle para ese desconsuelo que estaba sufriendo era ingrato para mi. Aún repasando una y mil veces el diccionario, no encontraré el modo, el vocablo, el verbo que exprese lo que siento en tantas lágrimas derramadas y el agradecimiento a Dios de que estuviera viva.
El silencio es mi mayor tesoro, soy una persona de pocas palabras en cuanto a sentimiento se refiere y suelo callar cuando no se que decir, pero ahora no tiene cabida porque no estoy a su lado.

Sé que las cosas han cambiado, que ahora una persona en silla de ruedas puede escalar la montaña más alta y convertirse en un gran alpinista. Que hay muchas barreras arquitectonicas que estan desapareciendo y otras que ya no existen. Pero sin embargo....
Por eso hoy recalco vivir sin prisas pero tampoco sin pausas. Aprovechad el momento, los minutos, los segundos porque nunca se sabe cual va hacer el último o cual no nos permitirá seguir disfrutando de las cosas como hasta ahora.

Ahora me queda aprender que, desde las líneas interiores de mi espiral, cuanto he vivido aparece desde otro punto de vista. Aprender a reconocer lo que me mantiene en marcha. Dejando pasar lo demás. Pero hay veces en las que sientes que sólo el aspecto de las cosas, y el nuestro propio, son lo único que han cambiado.

Los mejores...Gracias