SARA MORALES: LA HUELLA DEL SILENCIO



¿Qué puede sentir unos padres cuando un hijo/a desaparece? A esa pregunta nos podría contestar Nieves, la madre de SARA MORALES que lleva desaparecida desde que en el 2006, saliera de su casa en Escaleritas (Las Palmas) para reunirse con un amigo en un centro comercial cercano a su domicilio.


Este montaje fue realizado al año y poco de su desaparición pero es una muestra del sentimiento y la impotencia que guardamos todos para con su desaparición...



Ahora, después de casi cuatro años que se cumplen este verano. Su madre ha recibido una llamada anónima informando sobre la localización del cuerpo de la menor en un pozo del barranco de La Ballena (Las Palmas) y la insistencia de la madre de Sara han reactivado una investigación cuyo caso se encuentra sobreseído judicialmente.

La llamada anónima sitúa esta nueva pista en el barranco de La Ballena, donde ya se realizaron rastreos, aunque en esta ocasión la pista se sitúa cercana al barrio de La Paterna. Durante los últimos días varios voluntarios han rastreado los conductos de las alcantarillas de la zona buscando la conexión con un pozo, mientras que la familia de Sara Morales solicita que cuanto antes se utilice maquinaria pesada para remover la tierra, ya que temen que las edificaciones que se están construyendo en este lugar terminen con cualquier rastro posible.La madre de Sara Morales ha realizado la petición pertinente a la Policía Nacional, encargada de la investigación, para que se inicie la búsqueda de posibles pistas. Por otro lado, el juez instructor del caso no tiene constancia de esta demanda y aún no la ha autorizado.

“Estoy cansada, así no podemos vivir; tenemos que pasar página. Que la policía la busque muerta si cómo dicen, muerta está”. Ese es el mensaje que Nieves Hernández, la madre de Sara Morales,Una llamada, que ella dice creer a pies juntillas, ha activado el caso en su entorno más íntimo. Esa llamada -que tiene identificada- le ha aportado datos creíbles sobre las últimas horas de Sara que a Nieves le han partido en dos; sus argumentos y otros detalles son los mismos que en alguna ocasión dos hombres informaron a esta mujer y que la policía, no se sabe por qué, no investigó.

Un solar, un pozo, un coche abandonado y escondido desde los días que desapareció la niña, traslados de bolsas de basura, un cuerpo descuartizado, tres hombres y uno de ellos -no investigado por la policía y sí por Nieves- con una cercanía al colegio en la que estudiaba Sara porque tenía (o tiene) una sobrina en el mismo centro. “Siempre tuvo tecla con mi hija a la que doblaba la edad, uno 22 o 23 años y alguna vez se acercó a hablar con ella”.

Nieves quiere que le faciliten una excavadora que permita a la policía desmontar el terreno y acceder al pozo. También le pidió a los inspectores de Policía que llevan el caso que investiguen los nuevos datos; que escarben en la zona, que interroguen a dos personas cuyos datos los vincula al entorno de Sara los días de su desaparición y ella tiene localizados, pero no está la policía por trabajar más que lo necesario; seguramente estarán cansados de que cada le estreguen por la cara un fracaso policial como es la desaparición de Sara y Yeremy.

Mi marido y yo, no podemos más. No se puede vivir como nosotros vivimos; sin saber si tu hija está viva, muerta, descuartizada, fuera de España…no se puede. Si la policía no la ha encontrado viva, ¡que la busque muerta, pero que la busque…!. Que levanten piedras y desmonten terrenos.

Estas son las palabras de Nieves. Una madre corage que no descansa ni descansará mientras su niña no aparesca, viva o muerta. Una madre que mantiene un rictus de tristeza y una mirada dolida, pero que sabe mantener una conversación realista y reconoce que la imagen para buscar a su hija tiende a retroceder después de tanto tiempo porque la gente "se cansa" y, además, "la mitad cree que está muerta y la otra mitad que está por ahí viviendo la vida a su manera".

La única certeza que existe es que el 30 de julio de 2006, Sara Morales, de 14 años, se dirigió andando desde su casa en el barrio de Escaleritas, de Las Palmas de Gran Canaria, al centro comercial "La Ballena", para ver al chico que le gustaba y desde entonces no se sabe nada de ella. Un verdadero misterio que algún día esperamos que se desvele y que nuestra niña canaria al igual que Yeremi Vargas, aparescan, vivos o...

Nieves; Canarias está contigo. No olvidamos a nuestros niños.

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